Una piedra en el camino

Hoy estuve con Braulio, y me contó la historia de estos últimos días, y porque no se le ha visto por la Red. Mira el martes llegue a casa derrotado, un día de estos “comanchi” total, salude a la parienta, cene y me conecte un ratito a la Red, después de escribír y saludar a los amigos, me pille el sofá, y ahora viene lo bueno, cuando me levanté me dio un pinchazo en el lateral izquierdo, llamo a Braulia y me dice
– eso es “muscula” 🙂
– ¿muscular?, pues no se qué musculo será, pero duele mucho
– no será “na”, tranqui. 🙂
A los 30 minutos no podía de dolor y la Braulia llamo a urgencias, cuando llego la médico, no podía aguantarme de dolor, y la conversación fue más o menos así.
– buenas noches, ¿qué tal?
Yo con los ojos llenos de sangre de odio y dolor, le digo – mal ¿no me ves?
– bueno caballero no será para tanto
– es para más 🙂
– me examina y sentencia, esto parece un cólico renal
– joer, ¿parece?, pues duele mucho
– si, como un parto
– joer, como un parto, pues el niño viene de culo, o son dos, joer que dolor 🙂
– le firmo el boletín de ingreso.
Llegamos al hospital, el médico sale con una cara de dormido (eran las 3 de la mañana).
– ¿que tal?
M A L L L L
– no será nada, ya verás
joer con el adivino 🙂

Después de 15 horas de goteros, varios litros de calmantes, el dolor baja su intensidad. Ahora toca bajar para a hacer unas placas de control, estas son con contraste, te inyectan yodo y así se ve el recorrido, ¿a quién le importa el recorrido?
– póngase de lado
– ¿qué lado? soy redondo 🙂
– póngase de cubito supino
de ¿supinoqué? 🙂
– va todo muy bien, ahora tiene que miccionar todo en este recipiente y hacemos la última placa
– ¿en esto tan pequeño?, ¿delante de todo el mundo?.

En la sala había además del presente, tres rubias, una morena y el camillero que conducía la cama. En esos momentos me sentí el hombre más afortunado de la tierra, se la iba a enseñar a 4 mujeres a la vez, ¿pero y el camillero, sentiría envidia?, mejor me escondo detrás de la maquina del café, hummm ¡¡ yaaa !! ¡¡ siii !! ¡¡ hummmm !!, que alivio, y ahora ¿qué hago, con esto? pues lo dejo aquí, junto a los vasos de plástico, nadie se va a dar cuenta
señorita ya estoy 🙂

El camillero que conducía mi cama merece otro post, carnet de conducir creo que no tiene, porque íbamos chocando por todas la esquinas, corría demasiado, y eso que en la cama tenía colgado el “papa no corras” y el “si bebes no conduzcas”. 🙂

Otro episodio desagradable fue la alianza, cuando te ponen un gotero, la mano se hincha considerablemente, si no te das cuenta y no te quitas la alianza pronto, luego no se puede, y el dedo empieza a parecer de semana santa, morado y gordo, llame a la enfermera
– señorita, no puedo quitarme la alianza
-tranquilo, lo arreglamos enseguida, espere que llamo al “chispas”
– ¿que pasa?, estaba con un fluorescente
– este señor no puede quitarse el anillo
– buaaa, abra que cortar
– ¿el dedo?
– no, el anillo 🙂
– AHHH me deja más tranquilo
– será con la salida 120 €.
– pero si estas ya en el hospital
– es verdad, entonces solo 100€, a ver ese dedo
Saca un alicate, zis, zas, anillo partido en dos. 🙂
– ¿quien me paga?
– pero si ha sido un segundo
– si pero tienes que saber que dedo es 🙂

Cualquier parecido con la vida real, es pura coincidencia, para otras demandas al maestro armero.

P.D. al tirar la piedra se rompio la taza de Roca, tenemos que comprar otra. 🙂

3 opiniones en “Una piedra en el camino”

Comentarios cerrados.