Las maquinitas de la Coca Cola

Estoy cansado de ir a un bar, cafetería, restaurante, guariche o similar y pedir una Coca Cola, y que me sirven en un vaso de plástico, esa especie de agua sucia con color a Cola, y sabor a diablos.

Señor Coca Cola, tenga un poco de respeto a los consumidores de su bebida, porque estamos empezando a cansarnos de esa “bebida”, y no vamos a pedir más Coca Cola y nos pasaremos a otras.

He dicho. Por cierto esos precios abusivos, por ese producto también deben acabar, y ya que estamos con este tema, también las camarera con cara de sorpresa, (ohhh quiere el señor una Coca Cola de botella) si, eso quiero, una Coca Cola de verdad, con todo su sabor, su azúcar, su cafeína, su gas, con todo, tengo el derecho de elegir que quiero beber, que para eso lo pago.

Y ahora os cuento que ha pasado, esta tarde después de comerme un bocata de jamón, muy rico por cierto, hemos ido a comprar a un centro comercial, quien me conoce ya sabe a cual, después de aparcar el coche, tenia sed ( si como los niños 🙂 ), y me dije me tomo una Coca Cola, que refresca, me quita la sed y me da fuerzas para entrar en la gimkana de los carritos de compra.

Me siento en un taburete muy cómodo, viendo subir y bajar a la gente por las escaleras mecánicas, pido una Coca Cola, (una de verdad, no light, ni zero, ni nada, una de verdad), y veo como la señorita camarera va hacia un dispensador coje un vaso de plástico y zas, le da a la palanquita, cuando he visto esto he saltado del taburete y he corrido hacia el dispensador.

— gritando “de esa noooo” pero era tarde, la sonriente señorita ya había pulsado la palanquita y el agua sucia estaba en el vaso, entonces le dije
— ¿no tienes Coca Cola de verdad, de botella, botellín o lata?
— no señor, su Coca Cola
— pues no la quiero
— vale, son 2 con 20
— grrrr.

Espero que entendáis me enfado, allí estaba yo con un vaso de un liquido repugnante delante, y con una cuenta de 2,20 €, y con una sed insaciable, por supuesto no me la he bebido, (mi orgullo de bebedor de Cola no me lo permite) he pagado la cuenta, y me he ido.

Cuando entré al súper, busque lo primero la neverita de los refrescos, cogí una Coca Cola de verdad, me la bebí, y al salir en caja pague el envase vacio, fin de la historia.

Por cierto el establecimiento de esta tarde es algo de “café y té” o algo asi.