Que la pinte el inglés….

El alcalde de Miami pide  cotizaciones para pintar la fachada del Ayuntamiento, y le entregan 3  ofertas (de un inglés, un alemán y un español).

La del inglés  asciende a 3 millones de dólares, la del alemán a 6 millones, y la  del español a 9 millones.

Ante tales diferencias se entrevista  con los ofertantes por separado, para que justifiquen su estimado de  costo.

El inglés dice que él usa pintura acrílica para  exteriores en dos capas, y que cuesta 1 millón; en  andamios, brochas, equipos y seguros se va otro millón, y el  otro millón restante es la mano de obra.

El alemán justifica  su estimado diciendo que él es mejor pintor, que usa pintura de  poliuretano con tres capas, cuyo costo asciende a 3 millones.

En andamios, otros materiales, equipos y seguros se gastan otros 2  millones, y el millón restante es la mano de obra.

El último,  que es el que finalmente gana la licitación ya que el alcalde asegura  que es el presupuesto mejor justificado, resulta ser la del español  que le dijo:

Mire Alcalde, 3 millones son para usted, otros 3 para  mí, y los 3 restantes se los damos al inglés para que nos pinte la  fachada.

P.D.

¡¡¡CUALQUIER  PARECIDO CON LA VIDA POLÍTICA DE TU MUNICIPIO ES PURA COINCIDENCIA..!!!!

Reputación digital y tradicional

Todos estamos muy preocupados por la famosa reputación” online” o también llamada digital, la semana pasada en Fitur, Ismael El-Qudsi en su conferencia comentaba que había dos tipos de empresas,” las que han sufrido una crisis de reputación y las que la van a sufrir”.

Pues bien al hilo de este comentario, que por cierto me parece muy acertado, hoy quiero comentaros que los usuarios españoles somos los más sensibilizados con la reputación “online”, según un estudio realizado por Microsoft y publicado hoy por El Mundo.es.

Todo esto está muy bien, pero ¿que ocurre con la reputación 1.0? si esa, la de toda la vida, ¿nos damos cuenta?, ¿sabemos cuando estamos en una crisis?, o simplemente decimos, no vendemos, no salen los proyectos, solo tenemos broncas con los clientes.

Estamos tan preocupados por saber que dicen de nosotros en la red, que nos olvidamos de lo que nos dicen en persona o por teléfono, hemos olvidado que cuando un cliente nos comenta una queja, lo primero es solucionar el tema, dar una respuesta rápida y eficaz, lo segundo es preguntarle al cliente si ya está satisfecho y lo tercero es aprovecharnos de esa oportunidad de negocio que tenemos, al tener al cliente cerca, para poder saber su opinión.

Ahora igual estaréis pensando, este Pablo ¿de que va?, si esta todo día hablando de lo digital y ahora nos suelta esto. Pues sí, hablo mucho de lo digital, de las redes sociales, del human media, pero tengo los pies en el suelo, y veo cada día errores que todos cometemos en el trato al cliente, y es una pena perder el foco, pensar solo en lo digital y no en lo fundamental, en la persona, en la fidelización del cliente, en los estudios de mercado, en los procedimientos de calidad, ¿os suena esto? seguro que sí.

Y por supuesto todo unido al Social Media, claro que sí, es todo uno, no debemos olvidarnos de este detalle, debemos saber unir los dos mundos, y si no lo hacemos, nos estaremos equivocando y hoy no nos lo podemos permitir, así que desde ahora cuando lea u oiga algo de estrategias digitales, espero que sea unida a la estrategia de siempre, es decir a la tradicional, nosotros en Analize así lo hacemos y nos va muy bien.

¿Estás midiendo tu ROR?

Habéis leído bien, he querido escribir ROR y no ROI, Retorno de la Inversión, del inglés Return on Investment, por todos conocido, no lo voy a explicar mucho, vamos, que tiene que ver con el beneficio comparado con la inversión realizada.

En cambio el ROR, Retorno en la Relación, del inglés Return on Relationship, tiene que ver con las relaciones entre personas, algo fundamental y básico dentro de la Social Media.

Hasta ahora para medir el éxito de nuestra marca, personal o de empresa, usábamos el ROI, pero ya no es suficiente.

Ahora debemos saber medir el ROR, he leído algunos comentarios sobre este tema, no demasiados y la conclusión que he llegado es la siguiente, hasta ahora mediamos seguidores, fans, retweets, visitas, rebotes y todo tipo de estadísticas de este tipo. Ahora vamos a medir a personas, a personas que nos escuchan, a personas que nos hablan, que nos responden y que nos preguntan.

Ahora estaráis pensando que eso hacíamos antes, pues no, no hacemos eso, alguien mide ¿cuántos DM tienes en Twitter? ¿Cuántas preguntas directas? ¿Cuántas charlas personales? ¿A cuántos has conocido en persona? o ¿Cada cuanto hablas con alguien?, seguro que ahora estás pensando en más preguntas de este tipo, pues sigue vas bien.

Empieza a medir tu ROR, y cuéntame cómo te va, por cierto una última pregunta ¿todo esto os suena a Human Media?.

El negro

Articulo publicado hoy en El Pais, escrito por Rosa Montero.

Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa.

Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja.

De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países.

De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta.

Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella. Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta.

Dedico esta historia deliciosa, que además es auténtica, a todos aquellos españoles que, en el fondo, recelan de los inmigrantes y les consideran individuos inferiores. A todas esas personas que, aun bienintencionadas, les observan con condescendencia y paternalismo.

Será mejor que nos libremos de los prejuicios o corremos el riesgo de hacer el mismo ridículo que la pobre alemana, que creía ser el colmo de la civilización mientras el africano, él sí inmensamente educado, la dejaba comer de su bandeja y tal vez pensaba: “Pero qué chiflados están los europeos”.

Los maños somos así :-)

Los MAÑOS, “zancochamos” en las cosas,
nos hacemos “escorchones”,
se nos “esbafa” la cerveza,
usamos el “badil”,
el “pozal” y el “balde”,

“espeluchamos” los cables y luego nos dan “garrampa”,
“encorremos” a los niños, en invierno nos “enfriamos”,
con el cierzo nos “joreamos”,
nos damos algún “tozolón” y más de un “tal…egazo”,
nos hacemos “cuqueras”,

hacemos más de un “chandrío”,
las cosas nos s…… …alen “de cojón”,
sabemos que hay gente “desustanciada” y muchos “tontolabas”,
se nos “esganguillan” las sillas,
los “zarrios” los “aventamos”,

si alguien no nos gusta lo mandamos a “escaparrar”,
somos de lo más “escoscaos”,
el suelo lo “escobamos”,
nos “empapuzamos” de lo que nos gusta,
nos montamos “a corderetas”,

nuestros parques tienen “esbarizaculos”,
los niños se “chipian” en las fuentes,
comemos “alberjes” y “pavías”,
cogemos “capazos” con los amigos,
con un “vale pues” ya estamos de acuerdo,

hay gente “escuchimizada, zarrapastrosa y ceporra” ,
si decimos “Bian!” o “Bemm!” es que no estamos de acuerdo,
si algo es muy “majico” es que es la ostia,
“sí, los cojones” es no, ni de coña,
no nos duele “nos hace mal”,

en nuestra tierra hay “ribazos”,
los bolis bic tienen “tape”,
los bebés están “espabilaos” y los ancianos muy “pitos”.

Y ahora, decidme…A que sólo los maños lo habéis entendido??? 🙂