Que no te engañen, como a mi

Como todos sabéis en el mundo de los negocios, existe todo tipo de faunas, las pequeñas empresas nos movemos mucho por confianza, y esto no es lo mejor, algunos elementos de estas faunas no son de fiar.

Y os cuento esto, por lo que me ha pasado hace unos días, ¿estáis preparados? pues vamos. El año pasado en Febrero, me llama un “amigo” que dirige una empresa, que se dedica a buscar subvenciones para sus clientes, y así vender proyectos.

Me comenta que necesita ideas para poder hacer proyectos, comentamos algunas ideas y una de estas le gusta, escribimos un guion de varias páginas, donde describimos la herramienta, funcionalidades, garantías de uso, futuro de crecimiento y se lo pasamos, en el mes de Abril me confirma que podemos hacer un proyecto en común.

La DGA va a pagar a una asociación empresarial, una idea de “herramienta de colaboración entre pymes”, nos ponemos a trabajar, y en el mes de Mayo esta la herramienta montada, incluso le ponemos los colores de la asociación, cedemos claves de entrada, caudal de servidor, etc.

A la vez pasamos el pedido del proyecto con los detalles, coste, garantía y condiciones, pero el pedido nunca se recibe firmado, todo son pegas, en la forma de pago, en la garantía, etc.  En Agosto este “amigo” en persona, me confirma que el proyecto va adelante y que no me preocupe, que todo va según lo previsto, pero que no me puede decir cuando cobraremos, como el documento del pedido no llega firmado, en Septiembre dejamos parado el proyecto, según palabras de él, ya me avisara cuando continuamos.

Y ahora viene lo “bueno”, principios de Marzo de este año, veo una noticia en la red, que se ha presentado esta herramienta, y ¿quién lo ha hecho? pues otro “amigo”, uno de estos que igual te presenta un libro, que te hace una web, que organiza un evento, uno de estos “freelance” que está haciendo mucho daño con acciones de este tipo, ¡¡ ah !! se me olvidaba, también hace de profesor.

Porque ya sabéis el dicho, Dios los cría y ellos se junta, pues eso, por cierto la herramienta es una copia mala de la nuestra, pero eso es otra historia.

¿Y qué lección debemos sacar de estos hechos?, pues que trabajéis con gente seria, que aunque la confianza es muy importante en nuestras empresas, es más el ser profesional, y el cumplir los protocolos de actuación.

Y por supuesto que no empecéis ningún proyecto que no esté respaldado por un documento con todas las condiciones, y si la otra parte no lo quiere firmar, no perdáis más el tiempo, al final es lo correcto.

Copiemos la sociedad de las secuoyas

El jueves pasado día 22, estuve en el Palacio de Congreso de la Expo, escuchando las ponencias del Foro de Aragón Empresa, y estaban bien, hasta que le toco el turno a Marc Vidal, entonces pasaron de bien a excelente.

Me habían hablado muy bien de él, aunque yo no lo conocía personalmente, pero desde el inicio de su intervención, note algo especial, como se explicaba, como iba contando historias, vivencias, Marc es un analista económico, y está especializado en nueva economía. Y ahora es cuando pensáis ”y que”.

Pues sí, tiene su “aquel” porque además de explicarse muy bien, cuenta cosas muy interesantes, no os voy a relatar toda su intervención, la tenéis aquí si queréis leerla. Me voy a quedar con una pequeña parte de su intervención, es cuando habla de las secuoyas, seguro que sabéis que son árboles que están en California y que pueden llegar a medir  hasta 115 metros de altura.

¿Os parece mucho o poco? para que os deis cuenta de los metros que son, si pusiéramos un árbol tendido en el suelo, mediría más que la longitud de un campo de fútbol (la media está en 105 metros), ahora si os habéis dado cuenta de lo extraordinario de este árbol.

Y si ahora os pregunto qué profundidad, deben de  tener las raíces de estos árboles ¿qué vais a decir? 50 m., 80 m., pues no, solo unos pocos metros, dos o tres metros como mucho. Ahora estaréis pensando porque no se caen, porque todos conocemos arboles de menos altura, con unas raíces muy superiores, muchos árboles que vemos diariamente, tienen tanta copa como raíces.

Bien, no penséis que he estado realizando un estudio de los árboles o de la  flora, para nada, ya voy al tema. Vuelvo al caso de las secuoyas, no se caen y ni siquiera pierden el eje, porque las raíces de todo el bosque esta unido debajo de la tierra, y cuando uno precisa savia, el resto se la da, y cuando uno empieza a inclinarse el resto del bosque tira de él durante años, hasta que vuelve a su eje exacto.

Y todo esto me gustaría que sirviera una vez más para aprender de la naturaleza, podemos ser individuales genética y biológicamente hablando, pero también podemos pertenecer a una comunidad global, un modelo de gestión en equipo, podemos ser una sociedad en la excelencia del grupo, madura, y autosuficiente como colectivo, y a la vez independiente como individuo.

Y termino con unas palabras del propio Marc : esta comunidad es capaz de estructurarse en red, lo demuestran miles de actos y acciones digitales que se han sucedido en los últimos años, diseñar modos que permitan convertir tanta energía en proyectos y empresas es el reto de nuestra sociedad actual, las secuoyas son una lección que como sociedad no debemos obviar, convencer a nuestro entorno del valor de enredarse y hacerlo digitalmente en una amalgama desordenada, de individuos vinculados en redes sociales complejas es la opción que nos queda.

El equipo lo es todo

Seguro que estas frases las habéis leído muchas veces “el equipo lo es todo” “las personas es lo importante” “el personal es el mayor valor de la empresa” y muchas más, que todos tenemos en la cabeza.

Pero ¿es así de verdad? ¿le damos la importancia que tiene? hoy estoy preguntón. Pues es verdad y no, a veces no le damos la importancia que tiene.

En estos tiempos que nos toca vivir, el equipo es aún si cabe, más importante que antes, cuando las cosas salen solas, cuando casi te compran más que vender, hacer equipo es fácil, todos llegamos a los objetivos económicos, todos somos felices, etc., es fácil.

Pero y cuando no salen las cosas solas, sino que son complicadas, o los clientes están raros, o los proveedores se ponen duros, como los tiempos, entonces no es fácil. Vamos al revés, es difícil hacer equipo, y entonces se ve de que “pasta” estamos hechos, entonces se ve, si queremos ser o solo estar.

Yo por fortuna o porque lo hemos trabajado durante mucho tiempo, tengo un gran equipo en mi empresa, y lo digo con orgullo, siempre nos hemos preocupado los unos por los otros, hemos estado a las buenas y a las malas, hemos luchado en muchas batallas juntos y eso se nota.

Se nota cuando tienes que pedir un esfuerzo mas, se nota cuando llegas a la oficina (casi siempre llego el ultimo), se nota en las caras, se nota en la presión del momento, por supuesto, pero detrás de esa presión, se nota la voluntad de sacar los temas adelante.

Aunque muchas veces, esperas que alguien te diga algo, una palabra de animo, (otro día escribiré sobre la soledad del directivo), a veces no es necesario, lo sabes, sabes que están contigo, y eso es mucho.

Vaya, me parece que este post me ha salido como un elogio a mi equipo, bueno ¿y que? es mi blog y me apetecía.

Y vosotros ¿tenéis buen equipo?.