Los americanos ¿ son bobos ?.

Ayer me encontré a mi amigo Braulio, y me dijo, – mira que son bobos los americanos ( norteamericanos para nosotros )
y le dije – ¿ y eso ?,
– el otro día el huracán Fred, entro en los Estados Unidos, y como siempre los Alabama, Misisipi y demás estados , se han ido al carajo,
– pues será así, le dije.

– ¿ pero porque son bobos ?
– por las casas de madera y las bolsas de papel, esas de la compra en el súper,
– que pasa con ellas,
– se les vuelan las casas, vuelven y le dicen al constructor,
– hazme otra casa,
– ¿de madera ?
– si,
– pero, ya se ha volado tres veces tu casa, ¿ porque no la hacemos de ladrillos ?,
– ¿ y eso que es ?,
– pues un material que se usa en Europa, hace muchos años, y las casas no vuelan,
( silencio ), el dueño de la casa se echa a reír, y dice,
– ¿ tu me quieres engañar ?, mejor de madera.

– Lo ves, son bobos.

– y lo de las bolsas ¿?
– pues que tanta tecnología, llegar a la Luna, gastar en armas y no saben poner unas asas a las bolsas, y claro van con una debajo de cada brazo, van al coche a dejarlas, van a abrir el maletero y se les cae todo al suelo.
– pues es verdad, tienes razón.

Este Braulio es un filósofo de la calle.

Soy vendedor y ¿ que ?

Ayer estuve con Braulio, mi amigo ya lo conocéis, Braulio es un tío especial, vendedor de toda la vida, ha estado en muchas empresas, a pateado la calle, a llamado a puerta fría, ha realizado miles de llamadas de teléfono y no entiende a los vendedores de ahora.

Cuando lo llamo por teléfono, y le pregunto – ¿ que haces ?, siempre me dice, -aquí haciendo la calle, como las pu…., esto esta muy mal chaval.

Continuo con los vendedores, hace unos meses Braulio, pidió tarjetas de visita, y nadie de su empresa sabia que cargo ponerle, que si, product manager, que si, product manager comercial, que si, técnico comercial, que si, BDM, y el dijo – soy vendedor, y si me apuras “ puto vendedor “.

Ahora parece que da vergüenza, decir que uno es vendedor, pues siempre lo hemos sido y no pasa nada, me encantaba cuando hacíamos la calle, y nos veíamos en los mismos bares a tomar café, gente de Olivetti, Gispert, Guillamet, IBM, Truniger, eran otros tiempos lo sé, pero que bien nos llevábamos y que bien lo pasábamos, vendíamos más y ganábamos más.

Me acuerdo en aquella época, que iba con Braulio por el polígono de Malpica con el coche, seguíamos a los de Olivetti, y donde ellos entraban con una maquina, nosotros detrás, a ver quien era más vendedor, mas listo o más simpático, a la semana siguiente ellos nos seguían a nosotros, y después todos a tomar unas cervezas.

Ahora nos vemos, en alguna conferencia, con la “ competencia “, colegas al fin, y todos se miran por encima del hombro, soy vendedor y siempre lo seré.

Gracias Braulio, por ser así.