Donde una puerta se cierra, otra se abre

Donde una puerta se cierra, otra se abre. Esta frase de esperanza es de Miguel de Cervantes Saavedra, y es de una actualidad plena.
A todos nos pasan cosas, malas y buenas, a veces pensamos que mas malas, pero casi nunca es asi, son sensaciones, bueno eso creo yo.

Cuando se te cierre una puerta, tomate tu tiempo, piensa y reflexiona, ¿puedo hacer algo? seguro que si, si tienes una oportunidad de crear un cambio, lucha por el, cree en ti mismo, en tu trabajo, tu voluntad es tu camino.

No dejes que la puerta se cierre, pon el pie para que sigue abierta, lucha, tu persistencia es todo, sera tu recompensa. Pero si la puerta se cierra para bien, (y eso lo sabras seguro), acepta el cambio, no te cierres en ti mismo, los cambios no suelen ser malos.

Si la puerta se ha cerrado por ti, no sigas culpándote por esto, y repitete “creo en mi”, eso será suficiente para volver a ver la puerta abierta, aferrarte a tus sueños, intentalo otra vez, y prueba con otra oportunidad. El destino es lo que tu hagas de él.

Enamorarse de una idea

Siempre he pensado que la pasión ayuda para llevar a buen término una idea, para trasformarla en un negocio, trabajo o empresa, como queráis verlo.

A veces la idea es de una solo persona, aunque en el mundo de la informática-tecnología conocemos varios casos de dos emprendedores con la misma idea, y esto no es fácil, por ejemplo tenemos a Bill Hewlett y David Packard (H.P.), Steve Jobs y Tim Cook (Apple), John Walker y Brad Bird (Pixar), y los súper conocidos Bill Gates y Steve Ballmer (Microsoft).

Pero quería comentaros un caso, que a mi siempre me a gustado mucho, es la de un japonés, se llamaba Soichiro, en 1.983 estudia ingeniería y tuvo una idea, se enamoro de ella y vendió todo lo que tenia, incluidas las joyas de su mujer, para montar un taller y diseñar un concepto nuevo de pistón, con la intención de vendérselo a Toyota.

Trabajo durante meses en el prototipo, lo presento, pero se lo echaron atrás por falta de calidad, dos años después volvió a Toyota y firmo un contrato para fabricar el pistón, su sueño se había cumplido. Con el dinero del contrato empezó a construir su fábrica, pero como Japón había entrado en la guerra, no le vendían hormigón, así que se puso a fabricar hormigón, durante la guerra, su fábrica fue destruida parcialmente varias veces.

Pero el continuo con su sueño, y cuando parecía que estaba terminado la planta, un terremoto la arraso, ¿y que hizo?, pues como en ese momento no había mucha gasolina y todo el mundo iba en bicicleta, fabrico un pequeño motor para no pedalear, y se le ocurrió pedir ayuda, a los miles de ciclista que recorrían las calles de su país.

Entonces envío 15.000 cartas, y le contestaron 5.000 que querían participar en el proyecto, y gracias a estos accionistas, creo una fabrica de motos, supongo que a estas alturas ya sabéis que Soichiro tenia un apellido ahora muy famoso, Honda.

Esta historia demuestra que si tienes una buena idea, y te enamoras de ella, se cumplirá tu sueño, siempre que tengas la fuerza de seguir adelante, pase lo que pase.

Pasión por el trabajo

Llevo muchos años trabajando, desde que era aprendiz, pasando por los distintos puestos de la empresa, hasta llegar al actual, y siempre he sentido pasión por lo que hacia.

He estudiado cientos de propuestas, he participado en muchísimos proyectos, he conocido clientes y proveedores de todo tipo y siempre he sentido pasión por hacerlo bien.

En cambio ahora, en estos tiempos difíciles que nos toca vivir, veo como la gente mucho más joven que yo, que tienen muchos años por delante, que necesitan tener experiencias en muchas facetas de su trabajo, no se ilusionan, ¿porque ocurre esto?.

¿Que le pasa a la juventud?, ¿les da todo igual? Yo espero sinceramente que no sea así, no quiero esa juventud que no tiene ilusiones, que no tiene sueños por realizar, no es fácil trabajar así, necesitamos de los sueños, necesitamos de la pasión por el trabajo, por la labor bien realizada.

A veces me cuesta motivar a las gente joven, son ellos los que tenían que tirar del carro, son ellos los que tienen que estar delante, al frente de los negocios, y en cambio somos nosotros, los que llevamos muchos años, los que tenemos que hacerlo.

Solo espero que quien lea estas líneas, piense en mis palabras, y recapacite como se comporta en su trabajo, si siente pasión, si esta orgulloso de pertenecer a un equipo.
Y sin por desgracia no es así, y no es feliz, es mejor que lo deje, es mejor que haga otras cosas, donde sienta esa pasión, que es imprescindible para realizar su trabajo y de paso para ser feliz.

Estoy seguro que muchos de vosotros, no se ve reflejado en estos comentarios, pues felicidades si sois de los míos, seguir así.